Una escalera de letras

Te tengo que contar una cosa, abuelita. Estoy triste. Me siento solo y un poco perdido desde que se murió el pequeño Salem. Era, como decías, un demonio y al final, en una de las suyas, lo atropelló un autobús al cruzar la carretera que está detrás de la casa de Antonina. Mamá me sigue diciendo que era solo un gato, pero le echo mucho de menos y, cuando no me está mirando, suelo llorar un poquito. Intento que no se note mucho y para aliviarme me acuerdo de ti y de tus cuentos.

Como cuando me contabas aquellos de las ballenas que jugaban con el agua expulsándola tan fuerte, tan fuerte, tan fuerte que terminaban por crear todas las nubes que me enseñabas. Me encantaban esas historias, abuelita. Aunque ahora nadie me las cuente, eran mis preferidas.

Sería muy guay que te encontraras ahora con Salem y le contaras esas historias a él. Se sentirá solo y un poco perdido, como me veo yo ahora. Es absurdo pedírtelo porque tú siempre estabas ahí para los demás.

Te tengo que dejar. Sigo escribiendo lo que me pedías. Mis vivencias y mis recuerdos. En cierto modo es la manera más sencilla que tengo para intentar acercarme a ti. Una escalera de letras que trato de llenar de escalones para que algún día puedas contar a los demás también ésta, mi historia.

Music by Uncleboris from Fugue

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